Entrevistas
Cultoro
27 de Marzo, 2012
¿Se puede entender el toreo sin el flamenco y viceversa?
No lo sé, pero sí que guardan relación en cuanto al sentimiento. El toreo, como el buen cante, se abre poco a poco a un abanico de formas de interpretar tan amplias que se pueden semejar a las mil y una formas de interpretar una música tan honda como el flamenco.
¿Qué aporta el toreo al flamenco si como se dice, un arte complementa otro arte y lo enriquece?
Pasión, sobre todo pasión y sentimiento. Creo que la pasión une y complementa ambas formas de interpretar la vida en un quejío o en un natural. Claro que cantando no se tiene tanto riesgo. Y por otro lado, cuando presencias una faena intensa, honda, de las que te hacen sentir, hay un cierto punto de inspiración que luego sirve a tu cante.
Decía Juan Belmonte que se torea como se es. Yo le pregunto, ¿se canta como se es?
Sin ninguna duda. Ya te he comentado que ambas formas de interpretar están unidas en la pasión.
¿Y como es el cante de Diego “El Cigala”?
Es sobre todo noble, profundo y muy lleno de verdad. No sabría cantar de otra manera seguramente porque no sé sentir de otra manera.
¿Cual sería el toreo que más inspira su música?
Morante sin ninguna duda.
Demos un giro a la conversación porque no sé si usted es de la opinión de que no se puede explicar España sin los toros y el flamenco.
Sería imposible definir España sin esa forma tan particular de entender la vida que se ve reflejada en la hondura del flamenco o en la verdad que fluye en el arte de torear. Yo no me imagino España con otra música. Así de claro te lo digo. Es que no me suena. Y lo compruebo cada vez que viajo al extranjero para ofrecer mi cante. Fuera es donde más se nos ve lo que hay bajo la piel.
Oiga, usted que es dado a impregnar de flamenco otros estilos musicales, ¿es mas partidario de la pureza o del mestizaje?
La pureza. Es la base que nunca se debe despreciar cuando te das un aire por otros estilos y otras formas de interpretar la música. Las raíces deben estar bien asentadas para retomarlas cuando uno crea conveniente.
Antes me ha hablado de Morante. ¿Con qué palo del cante relacionaría una verónica interpretada por el diestro de Sevilla?
A Morante lo veo con un pedazo de bulería porque es un soniquetazo de la leche. También lo veo toreando por soleares aunque insisto, esa media que remata una tanda de verónicas es sin duda bulería. Sin duda.
¿Y a José Tomás?
Por alegrías. No, quizá mejor por rumbas.
No sé si eso suena bien del todo pero ahí queda. Claro que también me sirve esta comparación para preguntarle sobre lo que más le apasiona del toreo…
La hondura, la forma de interpretar que sale de las entrañas. Creo que cuando te pones delante de un toro tienes que respetar lo que lleva por delante. Por eso me gusta el toreo de cámara lenta, ese que consigue parar el tiempo con un manojo de naturales despaciosos. Y por esa razón no valoro tanto el toreo arriesgado, el de arena de coliseo. Me gusta la estética en contraposición a la épica.
Manzanares gustaba del cante de Camarón e incluso llegó a cantarle en ocasiones mientras toreaba. ¿Con quién le gustaría hacerlo a usted y en qué plaza?
Con Curro Romero sin ninguna duda. Es un gran amigo mío y le admiro profundamente. Y por supuesto lo haría en Sevilla. Aún te digo más. Me gustaría cantarle toreando en Triana. Y por supuesto a Paula.
¿Hay que entender de flamenco o de toros para sentir su grandeza y para que sin ningún conocimiento sobre sus secretos se te remuevan las entrañas?
La sensibilidad hacia el arte se tiene o no se tiene. Todo se puede educar pero tienes que tener un fondo que te haga sentir al margen de que conozcas sus secretos. Yo he visto a un extranjero llorar mientras sentía mi cante. Probablemente era la primera vez que me escuchaba y estoy seguro de que nunca había profundizado en el cante. No hay que saber lo que es una soleá de Alcalá para que te emocione porque el flamenco está hecho para el corazón y no tanto para la razón.
Me viene al pelo la siguiente pregunta: ¿Cómo le explicamos a un guiri lo que es el toreo o el flamenco?
Eso es otra cosa. Sentir se puede sentir pero entender requiere argumentos y yo creo que para explicarlo se tendría que marcar unas cuantas noches frente a una guitarra o tardes enteras en el tendido de una plaza.
¿Y a un antitaurino, cómo le explicamos el arte de torear?
Es difícil porque no lo va a querer entender, porque su posición crítica y cerrada en banda no le va a dejar sentir. Por otro lado me parece curioso que alguien no entienda el valor que se requiere para enfrentar la muerte. Hay pocos hombres que sean capaces de afrontar un trance semejante todas las tardes y asentar su existencia sobre la única verdad conocida, cual es poder encontrar la muerte a la vuelta de un lance. Ese valor extremo me merece el mayor de los respetos. A cualquier ser humano se lo debería merecer.
Hablando de valor, ¿ha toreado usted alguna vez?
Que va (risas). Por eso admiro tanto a los toreros. Tuve la oportunidad de hacerlo en un tentadero con Morante pero fui incapaz. Ahí me vi junto a Manuel Molina, los dos jindamaitos… Y cuando me decían que apenas tenía cuernos la vaca yo me acordaba del pobre Antonio Bienvenida. Te voy a contar una cosa: El otro día me enseñó Calamaro unas fotos toreando una vaquilla. Le pregunté que cómo había tenido valor mientras en las fotos le veía esa carita estupefacta. Yo no, soy incapaz.
Sabe de algún torero que cante tan bien como torea
Curro Romero canta por fandangos de una manera muy bonita.
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Cultoro
13 de Marzo, 2012
Vicente Barrera acude a su cita y entre miradas de soslayo y gestos de admiración iniciamos la charla a los pies de la puerta de chiqueros del mítico coso de Játiva.
Un torero nada convencional. Digamos que llegó a la tauromaquia casi por casualidad, aunque curiosamente sí hay una tradición familiar determinante en su vocación taurómaca.
Pues es verdad. Hasta ser ya jovencito no me había interesado ni lo más mínimo por los toros. Todo cambió cuando mi abuelo José me llevó a ver un festejo de rejones en la plaza de Valencia. Fuimos más por los caballos que por los toros en sí, ya que a ambos nos apasionaba el mundo de la equitación. Aquella tarde descubrí el toro y su universo. Fue fascinante. Fue entonces también cuando comencé a interesarme por el toreo y descubrí lo grande que había sido mi abuelo allá por los años treinta.
Pero su familia no ha sido muy partidaria de su profesión. ¿Por qué?
No es que fueran o no partidarios. Simplemente no sentían ninguna afinidad con el espectáculo de los toros y apenas tenían afición. Seguramente esto fue así por el hecho de que mi abuelo Vicente muriera muy joven y quizá no les transmitiera su pasión por la tauromaquia.
Usted ha cruzado a hombros la Puerta del Príncipe de Sevilla. Su abuelo se negó a torear en esa plaza como matador por una bronca injusta. Siempre me he preguntado si aquella tarde de su gran triunfo novillero, sintió cierto aire de venganza familiar por haber visto resarcido el honor mancillado de su abuelo allá por los años 30.
Es curioso pero el destino a veces tiene caprichos que uno los atribuye sin duda a la casualidad, como no podía ser de otra forma. En esa tarde de mi triunfo en Sevilla se cumplían setenta años de la última actuación de mi abuelo en la Maestranza. Luego decidió no volver a vestirse de luces allí. Fue su decisión. En cualquier caso yo sólo sentía una felicidad inmensa viéndome a hombros bajo la Puerta del Príncipe. Ni por un momento pensé en lo que me dices.
¿Esa tarde es su mejor recuerdo en los ruedos, al margen de la alternativa?
Fue muy importante pero hay tardes en otras plazas relevantes que también me han llenado mucho. No sabría determinar una sobre las demás.
Quince años como matador de toros. Mirando atrás ¿qué tiene uno en el tintero?
Madrid es mi ilusión, mi cuenta pendiente. Me hubiera encantado haber conseguido un triunfo importante en Las Ventas, algo que estuve a punto de conseguir pero el fallo con la espada me privó de cortar dos orejas y salir a hombros.
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Cultoro
05 de Marzo, 2012
Es evidente que el toreo forma parte de su universo personal ¿En qué rastro de su personalidad se ve más identificada con la tauromaquia?
La tauromaquia ha forjado por completo mi personalidad. Lo encuentro en casi todos sus rasgos. Entiendo la vida como un paralelismo con el toro, comparándolo todo con el mundo en el que he vivido. Relación con las personas, los valores que yo tengo… todo.
Hija y hermana de toreros. ¿Quién es mejor torero, su padre o su hermano José María?
Mi padre ha sido torero, y es torero, cuarenta años de su vida, y mi hermano Josemari apenas lleva diez. No sería justo poner a uno por delante del otro y entiendo que no es comparable. Quizás cuando mi hermano haya terminado su carrera y se haya retirado con una trayectoria como la que tuvo mi padre, podría ser el momento de compararlos.
Hay una frase que mi padre siempre dice y que ya ha hecho suya, y es que si el discípulo no supera al maestro, es que el maestro ha fracasado…
¿Cómo definiría a su padre como torero y, por supuesto, a su hermano?
Los dos entran en la misma definición de torero. Los dos entienden el toreo de la misma manera: clásico, largo, natural… además los dos tienen muy buena técnica y conocen muy bien al toro, algo que utilizan para torear a favor de él, para que éste acabe sacando todas sus virtudes y poder desarrollar el toreo que llevan dentro.
Los dos torean para ellos mismos, no torean para el público. Torean para sentirlo ellos. Josemari dice muchas veces que no se entera de lo que le dicen ni de la música que suena mientras torea.
También son toreros estéticos que buscan la belleza, pero que no la anteponen a la naturalidad. Además son elegantes y tienen una inspiración innata con la que de repente hacen que un muletazo te pellizque el corazón. No son previsibles.
¿Su padre ha sido el mejor torero de su tiempo?
Sí, lo ha sido. No hace falta decir más.
¿Su hermano lo es ahora?
Lo va a ser sin duda. El camino que lleva es para conseguirlo.
Dígame un recuerdo infantil que haya vivido de la mano de su padre y otro de su hermano. (Relacionado con los toros).
Me viene a la cabeza una historia muy graciosa. Mi padre, cuando comenzó con la ganadería, tenía todos los animales sueltos por la finca. Era un poco caótico todo, pero a él le hacía mucha ilusión tener algo bravo en el campo. No teníamos plaza de tientas ni nada, pero organizó mi padre para mi padrino y unos amigos que vinieron a visitarnos una fiestecita donde apartó un becerrito muy pequeño, una mamona como decimos en el campo, con la intención de que mis hermanos Manolito, que tenía unos cuatro años, y Josemari que tenía unos siete, la toreásen dentro de una nave que acondicionó para ello.
Al día siguiente, nos levantamos por la mañana, nos acercamos a la nave con toda la ilusión, con los capotes chiquititos… sueltan la becerrita, sale mi hermano Manuel a torearla y el animal no tuvo un pase. Lo único que hizo fue darle topetazos a mi hermano ante la sorpresa de mi padre que no se explicaba como podía ser que la becerra supiera tanto…
Después, ya comiendo todos juntos y hablando de todo un poco, nos enteramos de que mi hermano Josemari se había levantado a las siete de la mañana, había cogido un saco de los que llevan pienso para los animales, y toreó a la becerrita en el cercado en el que estaba… ¡hasta que se hartó! Claro, cuando mi padre soltó la becerra para que la torease mi hermano Manolito, el animal ya sabía latín!
Para que veas la afición que ya le venía a José María de pequeño… ¡y callado!, sin decir absolutamente nada cuando mi padre se preguntaba que “que cosa más rara, si la becerra parece medio mansa”… Seguro que por dentro se estaría riendo a carcajadas.
¿Su hermano soñaba con ser figura del toreo?
Soñaba con ser torero desde que tiene uso de razón, pero se lo planteó seriamente cuando comprendió la responsabilidad que conlleva serlo. Con mi padre nunca lo compartió de manera seria hasta que lo decidió, pero conmigo, como tenemos la complicidad que se crea entre hermanos casi de la misma edad, sí que me lo insinuó muchas veces.
Recuerdo que de adolescentes se presentaba muchas veces en mi habitación con una taleguilla de mi padre puesta y me preguntaba qué cómo le quedaba. El ha llevado siempre, toda su vida, el deseo de serlo, pero como ha conocido tan bien este mundo desde que era pequeño y sabía la responsabilidad y el respeto que esto conlleva, y que nos merece a todos, que hasta que no se vio seguro de poder afrontarlo no lo dijo en casa. Conmigo sí por la complicidad de hermanos, pero con mis padres nunca lo comentó.
¿Cómo se vive una tarde de toros cuando alguien de su familia torea?
Los nervios y la tensión están en el ambiente todo el día, desde que nos levantamos. Lo que ocurre es que se le intenta dar normalidad. Mi madre algo que lleva siempre consigo, desde la mañana, es el escapulario del Señor de los Milagros y la imagen de la Virgen de Guadalupe cada vez que torean mis hermanos.
Durante el día hace las tareas “normales” de cada día e intenta distraerse para calmar los nervios.
Como los nervios están a flor de piel, a veces saltan chispas… cualquier roce que un día normal no pasa de ser una tontería, ese día se magnifica.
A mi personalmente me gusta ir a la plaza. Lo que hago es llamar a mi madre para mantenerla informada. Podemos hablar como quince veces por teléfono solo en lo que dura la corrida. Yo le llamo y ella también me llama para preguntarme cómo es el toro. Además tiene muy bien cogida la hora, y siempre me llama en el momento justo. Cuando veo al toro complicado, o hace algún extraño, o se queda corto… le digo mentiras piadosas y no se lo cuento.
¿En qué medida influye una madre o una mujer a la hora de hacer más grande a un torero? Es evidente que su madre habrá tenido mucho que ver con la carrera de su padre y con la de sus hijos.
Tiene un papel fundamental, pero siempre desde la discreción. Aporta toda la estabilidad necesaria para que el torero pueda desarrollar toda su grandeza. Una madre o mujer de torero, le caracteriza una enorme generosidad y su apoyo incondicional siempre. Es el empuje y el ánimo cuando se vuela bajo y la calma cuando los éxitos pueden levantarle los pies del suelo.
Es muy difícil ser la madre o esposa de un torero, incluso pienso que para eso también se debe de nacer.
¿A usted nunca se le pasó por la cabeza vestir en algún momento el traje de luces?
(Risas) Mira, en público nunca, pero en el campo siempre. En casa toreamos todos los hermanos y la más tremendista es mi hermana Ana. Ella se pone rodilla en tierra y le da la larga cambiada y hace lo que le viene en gana… ¡ella es tremendista total!
¿Le hubiera dejado su padre?
Sí, por supuesto. Además mi padre se lo pasa muy bien viéndome torear. Una de sus ilusiones es ver a una mujer “de bandera” toreando con sentimiento, despacito y bien. Sin querer parecerse a un hombre y sin querer competir con ellos. Que toree para ella. Las mujeres deberían de tener su propio circuito, como pasa en los deportes por ejemplo. Él lo que echa de menos es la feminidad en el toreo. Que una mujer toree “femenina”.
¿Veía esto en Cristina Sánchez, ya que participó en el cartel de su alternativa?
El siempre ha sido un torero que ha apoyado todas las causas. Cuando existió la polémica de que muchos compañeros la vetaban, él estaba encantadísimo de sus triunfos y de torear con ella. Pero como te digo, se echa de menos un circuito solo para mujeres, como en el tenis o el fútbol, donde ellas compitieran sacando su toque femenino de sensibilidad y estética sin tener que compararse a un hombre. Este mundo es de hombres, pero por por una tradición que viene de atrás desde el silencio. El papel de la mujer en esta sociedad ha evolucionado y el toreo también deberá de hacerlo, igual que la mujer ha llegado lejos en cualquier campo también lo hará en el toreo.
Hay que dejarle tiempo para que esto llegue como algo normal.
Oiga, le hago una pregunta con retranca a su condición de aficionada: ¿los empresarios están haciendo la vida imposible al G-10?
Mira te diría todo lo que pienso, pero soy parte afectada y no debo. Solo puedo decir que en este enfrentamiento de intereses, el que casi siempre sale perdiendo, por poner un “casi”, es el torero.
Y el público…
Sí claro, como consecuencia, el público. Si en una feria pensamos más en ganar una “guerra” que en hacer lo que quiere el público pues al final pierde el torero por no ir, y el aficionado por no tener lo que demanda.
Dígame una frase con la que tapar la boca a un antitaurino que llama asesinos a los toreros.
Es muy difícil dialogar con alguien que no quiere entender ni respeta. Estarás conmigo en que casi todos los antitaurinos con los que te has cruzado no tienen argumentos. Nada más que dicen esto no es cultura, es tortura…
Pero hay veces que te encuentras con alguien que tiene la mente más abierta, y aunque se muestre contrario a la Fiesta, respeta.
Le diría que las sensaciones que provocan mis hermanos y mi padre en mí cuando torean, no son comparables a nada en el mundo. Asumiendo, incluso, que un ser querido mío pueda perder la vida en esa misma tarde. Con esto, creo yo, que debería de convencer a muchos.
Y para terminar… ¿hay algo más grande que ser torero?
No, no lo hay. No, sin más…
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Cultoro
14 de Julio, 2011
¿Se puede entender el toreo sin el flamenco y viceversa?
No lo sé, pero sí que guardan relación en cuanto al sentimiento. El toreo, como el buen cante, se abre poco a poco a un abanico de formas de interpretar tan amplias que se pueden semejar a las mil y una formas de interpretar una música tan honda como el flamenco.
¿Qué aporta el toreo al flamenco si como se dice, un arte complementa otro arte y lo enriquece?
Pasión, sobre todo pasión y sentimiento. Creo que la pasión une y complementa ambas formas de interpretar la vida en un quejío o en un natural. Claro que cantando no se tiene tanto riesgo. Y por otro lado, cuando presencias una faena intensa, honda, de las que te hacen sentir, hay un cierto punto de inspiración que luego sirve a tu cante.
Decía Juan Belmonte que se torea como se es. Yo le pregunto, ¿se canta como se es?
Sin ninguna duda. Ya te he comentado que ambas formas de interpretar están unidas en la pasión.
¿Y como es el cante de Diego “El Cigala”?
Es sobre todo noble, profundo y muy lleno de verdad. No sabría cantar de otra manera seguramente porque no sé sentir de otra manera.
¿Cual sería el toreo que más inspira su música?
Morante sin ninguna duda.
Demos un giro a la conversación porque no sé si usted es de la opinión de que no se puede explicar España sin los toros y el flamenco.
Sería imposible definir España sin esa forma tan particular de entender la vida que se ve reflejada en la hondura del flamenco o en la verdad que fluye en el arte de torear. Yo no me imagino España con otra música. Así de claro te lo digo. Es que no me suena. Y lo compruebo cada vez que viajo al extranjero para ofrecer mi cante. Fuera es donde más se nos ve lo que hay bajo la piel.
Oiga, usted que es dado a impregnar de flamenco otros estilos musicales, ¿es mas partidario de la pureza o del mestizaje?
La pureza. Es la base que nunca se debe despreciar cuando te das un aire por otros estilos y otras formas de interpretar la música. Las raíces deben estar bien asentadas para retomarlas cuando uno crea conveniente.
Antes me ha hablado de Morante. ¿Con qué palo del cante relacionaría una verónica interpretada por el diestro de Sevilla?
A Morante lo veo con un pedazo de bulería porque es un soniquetazo de la leche. También lo veo toreando por soleares aunque insisto, esa media que remata una tanda de verónicas es sin duda bulería. Sin duda.
¿Y a José Tomás?
Por alegrías. No, quizá mejor por rumbas.
No sé si eso suena bien del todo pero ahí queda. Claro que también me sirve esta comparación para preguntarle sobre lo que más le apasiona del toreo…
La hondura, la forma de interpretar que sale de las entrañas. Creo que cuando te pones delante de un toro tienes que respetar lo que lleva por delante. Por eso me gusta el toreo de cámara lenta, ese que consigue parar el tiempo con un manojo de naturales despaciosos. Y por esa razón no valoro tanto el toreo arriesgado, el de arena de coliseo. Me gusta la estética en contraposición a la épica.
Manzanares gustaba del cante de Camarón e incluso llegó a cantarle en ocasiones mientras toreaba. ¿Con quién le gustaría hacerlo a usted y en qué plaza?
Con Curro Romero sin ninguna duda. Es un gran amigo mío y le admiro profundamente. Y por supuesto lo haría en Sevilla. Aún te digo más. Me gustaría cantarle toreando en Triana. Y por supuesto a Paula.
¿Hay que entender de flamenco o de toros para sentir su grandeza y para que sin ningún conocimiento sobre sus secretos se te remuevan las entrañas?
La sensibilidad hacia el arte se tiene o no se tiene. Todo se puede educar pero tienes que tener un fondo que te haga sentir al margen de que conozcas sus secretos. Yo he visto a un extranjero llorar mientras sentía mi cante. Probablemente era la primera vez que me escuchaba y estoy seguro de que nunca había profundizado en el cante. No hay que saber lo que es una soleá de Alcalá para que te emocione porque el flamenco está hecho para el corazón y no tanto para la razón.
Me viene al pelo la siguiente pregunta: ¿Cómo le explicamos a un guiri lo que es el toreo o el flamenco?
Eso es otra cosa. Sentir se puede sentir pero entender requiere argumentos y yo creo que para explicarlo se tendría que marcar unas cuantas noches frente a una guitarra o tardes enteras en el tendido de una plaza.
¿Y a un antitaurino, cómo le explicamos el arte de torear?
Es difícil porque no lo va a querer entender, porque su posición crítica y cerrada en banda no le va a dejar sentir. Por otro lado me parece curioso que alguien no entienda el valor que se requiere para enfrentar la muerte. Hay pocos hombres que sean capaces de afrontar un trance semejante todas las tardes y asentar su existencia sobre la única verdad conocida, cual es poder encontrar la muerte a la vuelta de un lance. Ese valor extremo me merece el mayor de los respetos. A cualquier ser humano se lo debería merecer.
Hablando de valor, ¿ha toreado usted alguna vez?
Que va (risas). Por eso admiro tanto a los toreros. Tuve la oportunidad de hacerlo en un tentadero con Morante pero fui incapaz. Ahí me vi junto a Manuel Molina, los dos jindamaitos… Y cuando me decían que apenas tenía cuernos la vaca yo me acordaba del pobre Antonio Bienvenida. Te voy a contar una cosa: El otro día me enseñó Calamaro unas fotos toreando una vaquilla. Le pregunté que cómo había tenido valor mientras en las fotos le veía esa carita estupefacta. Yo no, soy incapaz.
Sabe de algún torero que cante tan bien como torea
Curro Romero canta por fandangos de una manera muy bonita.
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Cultoro
30 de Junio, 2011
¿Cómo le comienza a interesar el toreo y por qué lo fija en su retina?
Como a cualquier otra persona, fui a una plaza de toros para ver una corrida y nada más subir al tendido, me enamoré a primera vista de este “escenario” y su ambiente, de este mundo tan único y bello, de su atmósfera.
Y luego, yendo más y más, y empezando a aprender los matices de la liturgia, me seducía su arte, su verdad, su drama escénico, sus silencios tan sonoros…
El toro, el matador, el público, la tensión en el aire, las sombras, los colores. Todo.
¿Cuantos años lleva siguiendo la fiesta de los toros?
Desde que vivo en Madrid, desde el año 1995.
¿España se puede entender desde sus fotografías taurinas?
Los fotógrafos intentamos captar imágenes de un arte efímero. Intentamos parar un instante el reloj para salvar en este segundo un momento cargado de arte que se nos va para siempre.
Si se puede entender un país desde estas fotografías, no lo sé, por tantas más facetas que tiene. Pero sin duda muestran la cultura más bella –y única– española, y el arte y la puesta en escena más verdadera, sin trampas ni ensayos, presentándose “desnudos” todos los protagonistas delante del toro, y por tanto, delante de la muerte. Es el arte más puro que nos queda hoy por hoy en el mundo occidental.
¿Qué le atrae más del toreo?
Su estética. Su emoción. Su verdad. Su pasión. Su belleza…
En un mundo donde cada día nos vemos enfrentados a la globalización, a mi juicio peligrosa, y por otro lado, en una sociedad escondida con máscaras a la hora de dar la cara, el toreo transmite toda la verdad en un marco de gran belleza y estética. Todos estos ingredientes lo hacen incomparable y único en el mundo.
¿El toreo es cultura?
Sí, sí y sí!
¿Cómo se entiende esto en su país de origen y entre los círculos artísticos en los que se mueve?
En Alemania hay todo tipo de opinión. La gente culta que sabe contemplar, aun sin tener conocimientos en este caso concreto, respeta la cultura taurina sin más, por el simple hecho de respetar cualquier cultura particular del mundo. Otros, los menos, la rechazan sin saber sobre que dimensión se mueve la tauromaquia, reduciéndola a la muerte de un animal.
Entre mis amigos extranjeros en particular, hay también reacciones muy ambivalentes. Unos acaban enamorándose del toreo en un abrir y cerrar de ojos, y otros llegan a la conclusión de que no es “suyo”. Pero una cosa tienen en común: va toda mi gente a la plaza para hacerse una idea propia, ya por respeto a una cultura que no es la suya. No es cuestión de juzgarla sin haber presenciado antes una corrida. Esto es muy de agradecer.
En general estoy feliz de haber traído, a través de mi fotografía, mucha gente alemana y extranjera a la plaza, que acabaron de entender, respirar y sentir la fascinación del toreo por haber presenciado en directo una corrida de toros sentados en un tendido.
En los círculos artísticos en general, mi experiencia es que en la mayoría, hay respeto para cualquier tipo de arte, y también para el toreo. Con algunas excepciones, como siempre, los artistas no cuestionan otros artes.

¿En su país deben considerarla algo rara, o mejor dicho genuina, por enfocar la tauromaquia para crear arte en imágenes?
Al principio, la irritación era más bien por falta de conocimiento, bastante habitual. Mientras, intenté “sembrar afición”, o por lo menos respeto. En Alemania, he logrado publicar un libro fotográfico sobre los toros, exclusivamente para esta ocasión, con escritos de personajes internacionales y taurinos, como el entrenador italiano Fabio Capello, el inglés ex-bajista de “The Clash”, Paul Simonon o el profesor sueco Peter Englund, presidente de la academia del Premio Nobel de literatura, entre otros, con un prólogo de Diego “El Cigala”.
Jamás se había publicado antes en Alemania un libro con imágenes taurinas, y mucho menos con una “manifestación” tan importante a nivel internacional homenajenado la cultura del toreo.
Di así “un susto” a muchos alemanes, pero en general, la reacción era sorprendente, ya que la prensa alemana calificó al toreo, por sus críticas al libro, como un arte estético que se transmite con toda su belleza a través de la fotografía, calificando además los textos como impactantes. Pero también seguían a su vez criticando partes del ritual del toreo.
Logramos con este libro el reconocimiento del toreo como cultura y arte, y a la vez, conseguimos provocar una sensibilidad sobre la corrida a la opinión alemana.
En general creo que la gente, tanto en Alemania como en otros países, están hartos de tanta globalización e influencias superficiales, y está volviendo a buscar esencias en mundos únicos y artísticos. Algunos lo encuentran en el mundo taurino.
Por cierto, ¿La imagen de este arte, mejor en blanco y negro?
La profundidad, la obra esencial, como un drama antiguo, en la tauromaquia (que está tan llena de colores) creo que se “ve” y se transmite más en blanco y negro.
¿Por qué José Tomás?
José Tomás es blanco y negro. Él muchas veces me parece como una de esas estrellas de películas antiguas, en blanco y negro, que tenían un empaque y una fascinación muy particular y únicos.
¿Por qué José Tomás? Porque es, a mi juicio, uno de los artistas más importantes de los últimos siglos, incluyendo maestros de la pintura, de la música o de la literatura.
José Tomás tiene una clase tan indescriptible que para definirla, aun no se ha inventado la palabra adecuada.
¿Cual es el mensaje que traslada a sus instantáneas este torero?
Pasión, profundidad, verdad, carisma, personalidad. No me puedo imaginar a José Tomás jamás, ni un segundo, con un gesto o una palabra expresada de manera superficial o sin importancia. Tanto dentro como fuera de la plaza.
José Tomás es el carisma personificado, con una personalidad extraordinaria.
¿Ha llegado a conocerle?
Claro que sí. Imagínate siguiéndolo desde hace 14 años…
¿Dónde radica su misterio?
Más que místico, lo calificaría como extraordinario, sobrehumano, único, en ocasiones “extraterrestre” (en el sentido de atreverse a ejecutar suertes como nadie jamás ha visto). Dentro de lo mágico y único que es José Tomás, es a la vez una persona muy “normal”, en el mejor sentido de la palabra. Es encantador, muy buena gente, muy culto, lector, amante de la música, con mucho interés para aprender de otros mundos y a la vez muy dedicado a los demás, contribuyendo a su manera en mejorar el mundo, tanto con su toreo y sus posturas en general, como luchando a través de su fundación.
Por ejemplo, contra la desigualdad de género, apoyando la educación de niños, ayudando a los menos favorecidos…
José Tomás, en mi opinión, es un ejemplo de torero “a la antigua”, que sabe manejarse perfectamente en un mundo moderno.

¿Tiene proyectos nuevos relacionados con los toros?
Mi proyecto más reciente relacionado con el toro era la exposición “Torear es vivir – José Tomás”, realizado durante el pasado San Isidro, en Las Ventas.
Por la respuesta tan alta de público y prensa, estamos valorando ideas para llevarla a otras ciudades y países, como Francia o Méjico.
Mi nuevo proyecto y su protagonista, de alguna manera también es“taurinísimo”, aunque parezca mentira. Este proyecto se trata de un libro fotográfico sobre Diego El Cigala.
El flamenco y el toreo desde siglos están muy unidos, y El Cigala “torea” con su voz el cante como poca gente. Además, Diego es muy taurino y también adora, sobre todo, a José Tomás y a Morante.
¿Qué opina de quienes en España quieren hacer desaparecer la tauromaquia?
Respeto profundamente cualquier ciudadano, español o extranjero, que ha decidido no ir a una plaza de toros y no vivir esta cultura porque no le aporta nada a su vida.
Pero a mi, como a miles y miles de aficionados como también los hay en Cataluña por ejemplo, nos quieran decir a que tipo de espectáculo tenemos el permiso de asistir y presenciar, me parece francamente infumable. Este “prohibir” tan inaceptable me recuerda a épocas oscuras tanto en mi país como en España, y lo considero como un atentado a nuestra libertad personal de elegir y vivir pacíficamente nuestras posiciones, aficiones y culturas.
El colmo ha sido cuando un argentino, ejecutando y aprovechando su dudoso poder “político” se ha metido con la cultura española, caso del señor Anselmi.
Es como si yo siendo alemana, mañana me meto contra la cultura japonesa…
Menos mal que tenemos también al gran Andrés Calamaro.
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Cultoro
19 de Mayo, 2011
¿De dónde le viene la afición por fotografíar el toreo?
Empecé a fotografiar el mundo de los toros en 2007, durante mi primera visita a España y a partir de ahí es el tema principal de mis proyectos de fotografía.
¿Qué es lo que más le cautiva de él?
Me interesa fotografiar todo, desde la arena hasta los espectadores en la plaza, porque cada instante es único e irrepetible, pero ahora estoy mucho más concentrada en la figura del torero y su personalidad, en explorar a través de mi obra, no sólo la maestría de cada torero, sino descubrir qué tipo de persona hay detrás de cada traje de torear. Cuál es su carácter, qué profundas son sus emociones, qué le entristece y conmueve, qué lo alegra y qué hace vibrar su corazón…. Todo esto hace en conjunto que cada torero es único. Para mi, lo más importante es mostrar que el torero es un artista que crea su obra con colores poco habituales como la valentía, el temor, el dolor, el riesgo e incluso, su propia vida.
La figura del artista es el principal interés de mi proyecto, para poder realizar exposiciones en mi país.
¿Qué interés despierta la tauromaquia en Rusia?
Quisiera mostrarle a mis paisanos rusos lo interesante que son los toreros, que valientemente exponen sus vidas en cada espectáculo. Creo que entendiendo esto, el espectador de otro país puede llegar a comprender el arte de la tauromaquia.
¿España le manifiesta atracción por su obra?
Me gustaría mostrarles al público español cuál es la visión de una persona de otro país, en el que España, los toros es casi cotidiano y normal. Creo que una mirada fresca a las cosas puede contribuir a encontrar algo nuevo en ellas y mostrar de forma completa y seria, los tesoros de esta cultura que merece todo mi respeto e interés.
¿Cuánto sabe de toros?
Al igual que mucha gente en Rusia, yo no sabía mucho sobre los toros y tuve la oportunidad de ver una corrida de toros y me convencí que esto es una parte inseparable de la cultura española y a pesar que, Ernest Hemingway es un escritor muy popular y reconocido en Rusia, y muchos han leído sus novelas, la tauromaquia es algo prácticamente desconocido en mi país y no saben realmente que es este arte.
Para muchos no es más que una tradición exótica y otros no la entienden e incluso la juzgan negativamente.
Es evidente que la tauromaquia le ha atrapado de una forma especial…
Nunca pensé que este espectáculo conquistaría de esta forma mi corazón, esperaba ver algo diferente a un simple show, pero cuando empezó la corrida, me di cuenta de que estaba en presencia de una muestra de verdadero arte.
Al regresar a Moscú, empecé a entender que además de mi amor por España, en mi corazón se había empezado a formar una pasión por los toros. Comprendí que quería comenzar un proyecto fotográfico con este tema y se convirtió en una de las más grandes inspiraciones de mi vida desde que soy fotógrafa.
A pesar de no entender las complejidades en el rito y la técnica que arrastra el toreo a primera vista, ¿tanta fuerza tiene para enganchar a alguien que nunca lo ha vivido?
El arte suele inspirar a los artistas y tiene diferentes puntos de inspiración y en mi caso es la tauromaquia, es decir, esa síntesis armónica entre el hombre y la naturaleza, entre el torero y el toro.
No soy la única en Rusia que se interesa por el arte de los toros, también está mi colega Ekaterina Suchkova, directora creativa, que hemos realizado varios proyectos artísticos en nuestro país.
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Cultoro
28 de Abril, 2011

¿Cómo comenzó su afición por la fotografía?
Empecé a hacer fotos en serio cuando tenía 14 años. Monté un cuarto oscuro en el sótano de la casa de mis padres usando equipo viejo que tenía mi madre. Me fascinó desde el principio el proceso del cuarto oscuro, y aún me fascina. Empecé a tomar fotos de las actividades deportivas de mis amigos, y pensé que quizás acabaría siendo fotógrafo deportivo, porque me encantan, y de hecho practico, todo tipo de deportes. En la universidad formé parte de la plantilla de fotógrafos estudiantiles, y también hacía fotos para los semanarios locales. Después de la universidad estuve trabajando un tiempo como asistente en el estudio de un fotógrafo de Mineápolis, y luego empecé a hacer el mismo trabajo en plan freelance. Poco a poco fui ganando clientela y haciéndome con más equipo, y de pronto me encontré con que necesitaba un estudio propio. Trabajé sobre todo como fotógrafo comercial hasta 2007, cuando saqué el libro “Los toros”. Entonces empecé a concentrarme más en proyectos personales, como “Ruta canina”, que salió al año siguiente. Ahora estoy trabajando simultáneamente en dos series… una es una exploración de los ranchos de ganado vacuno de las montañas de Colorado (Estados Unidos), un mundo precario y en trance de desaparición, y la otra es mi eterno interés por fotografiar momentos y estampas que parecen existir fuera de nuestro momento presente… fotos que no reflejan las pautas culturales habituales. Esta serie la denomino, usando una expresión española, “Sin tiempo”. En esta colección hay fotos de España, Inglaterra, Ecuador, Estados Unidos, Nueva Zelanda y otros países. Mi deseo es que ambos proyectos se conviertan en libros algún día.
Michael Crouser
Lo más llamativo de su obra artística es su trabajo sobre la tauromaquia. ¿Cómo llega hasta ella?
Vi mi primera corrida en 1985, en Las Ventas. Estaba de viaje por Europa, después de acabar la universidad, y en Madrid hice algunos amigos que se sentían fascinados por los toros. Tenían un ejemplar de “Muerte en la tarde”, de Hemingway, y me sugirieron que lo leyera antes de ir a nuestra primera corrida. Compré un ejemplar en la sección inglesa de una librería, leí el libro con un interés relativo, y fui a la plaza.
¿Leyendo un libro se puede acceder a algo tan profundo como es el toreo?
Desde el principio supe que veía el espectáculo de otra manera que la gente que me rodeaba. Algunos de mis compañeros veían la corrida como un acontecimiento turístico, o como algo ridículo, un circo. Como muchos de los que van por primera vez, animaban al toro, como si aquello fuera una competición. Yo supe desde el primer momento que lo que veía era intenso. Aquello era emotivo, estético, antiguo, serio, excitante y misterioso. Era algo que sentí que iba a resultarme personal, y algo de lo que sabría más algún día.
¿Y cuando regresó a casa?
Cuando volví a Estados Unidos empecé a comprar libros en inglés sobre el tema… la mayoría de los años 50, cuando las corridas parecían fascinar a alguna gente en Estados Unidos. Sobre todo estaba un libro del fotógrafo Peter Buckley. No era simplemente un libro de fotos, sino un relato ficticio de tres matadores en diferentes fases de su trayectoria profesional. El libro hablaba de los diversos retos a los que se enfrentaba cada uno, y de sus supuestas experiencias y emociones. El libro de Buckley, “Corrida” no sólo me ayudó (junto con el de Hemingway) a entender lo que estaba viendo, sino que me introdujo a la idea de la fotografía taurina, y me llevó a preguntarme cómo fotografiaría yo esos momentos de una manera personal.
¿Se entusiasmó por seguir viendo toros?
La próxima vez que vi una corrida fue en Méjico. Hice un loco viaje en tren desde Arizona, cruzando México, con dos amigos… íbamos buscando corridas. No teníamos idea de lo que hacíamos, ni a dónde íbamos, ni de qué encontraríamos, pero al final acabamos viendo corridas en la turística ciudad de Mazatlán, y también en León, y en la gran plaza de toros de la ciudad de Méjico. Cada vez que veía una corrida, intentaba fijarme bien en el ritual y comprender mejor lo que estaba viendo.
¿Cuándo decidió inspirarse en el tema taurino?
A raíz de este viaje a Méjico es cuando decidí que iba a hacer una serie de fotos sobre este tema, los toros. Aún era muy joven, y todavía no era fotógrafo profesional, pero sabía que parte de mi tiempo iba a ser para esto y que me iba a dedicar a ello con continuidad.
Portada del libro “Los Toros”
Pero viviendo tan lejos de los núcleos donde se desarrolla el toreo, no sería empresa fácil
A lo largo de los próximos diez años hice cada vez más viajes a España, México, Ecuador y Francia para fotografiar corridas y aprender sobre ellas.
En el verano de 1995 viajé brevemente con el torero mexicano David Silveti, que se hizo amigo mío. Esto me dio una maravillosa oportunidad de ver el interior de ese mundo… y la vida de un torero en la carretera… cómo viaja, como torea él y su cuadrilla…
Vamos, que hizo de la fiesta una forma de entender su propia vida…
Ese mismo año pasé tres meses en España, yendo solamente a corridas. Tenía un abono para San Isidro, y también vi corridas en Ronda, Sevilla, Burgos, Talavera, Pamplona y otras ciudades que caían de camino. Después vinieron más viajes. La colección creció. La primera foto del libro “Los toros” es de 1986, en Madrid, y la última es de 2001, en Quito. A partir de entonces mi objetivo fue publicar el libro en la mejor editorial de fotografía del mundo, Twin Palms, de Nuevo México. Estuvimos a vueltas con el libro durante unos años, y finalmente salió en 2007, con una maravillosa introducción de Mario Vargas Llosa. No podía estar más feliz y más orgulloso con el resultado.
Y hoy ¿cómo desarrolla su afición?
Sigo teniendo interés por los toros, y pertenezco al Club Taurino de Nueva York. Sigo la carrera de mi amigo el torero Guillermo Albán, y también la del hijo de David Silveti, Diego, que es novillero y quiere tomar la alternativa este verano.
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Cultoro
18 de Abril, 2011
Buenas tardes torero
Buenas tardes.
No sé que decirle, los imponderables. Usted perdone.
Nada, nada. Por cierto, a mi me acaban de poner una multa por no querer llegar tarde.
Lo que me faltaba. Tierra trágame. En fin, cara de simpatía y un refresco de limón para ambos a ver si rompemos el ambiente. Los fotógrafos Coca-cola para meter a la situación más estimulantes.
No sé por donde comenzar. Quizá preguntándole si se encuentra bien sin torear, si echa de menos los ruedos.
Dentro de lo que cabe y dentro de lo que se puede…
De lo que sí es consciente es de que tiene el reconocimiento general a su tauromaquia. Oiga, ¿en España hay que retirarse para que a uno le echen de menos y le valoren?
Este país es muy especial. Es así. Pero también he de decir que yo me he sentido muy reconocido cuando he estado en activo.
¿Qué supone para usted la concesión de la Medalla de Oro de las Bellas Artes?
Supone un gran orgullo y el reconocimiento a algo que siempre he pensado que yo era: Artista. Eso siempre lo he tenido claro yo, lo bueno es que los demás también lo piensen.
¿La esperaba?
Hace mucho tiempo…
Con su medalla no ha habido ninguna polémica, supongo.
Yo estoy encantado y satisfecho con ella. Quizá a otros les preguntes y no estén tan de acuerdo. Alguno pensará que no está bien concedida.
Una malicia, maestro. ¿Al estar usted en la nómina de los premiados, cree que José Tomás volverá a recoger la que devolvió hace unos cuantos meses?
(Se sonríe)
Pues no lo sé. Eso se lo tendrás que preguntar a él.
¿Esta medalla puede servir un poco para proyectar otra imagen de la Fiesta a quienes no han reparado en su hondura y en su belleza?
Yo creo que los valores que he transmitido toreando, siempre tratando de crear desde el arte y la belleza hacen que este premio esté bien concedido. Creo que la medalla de las Bellas Artes reconoce precisamente esto. Sería absurdo que yo dijera otra cosa.
“Yo sería el punto G. El más excitante de todos y en todos los sentidos…”
¿Cree que el toreo sabe aprovechar la imagen que ofrece un premio tan prestigioso como éste? Lo digo porque el Balón de Oro de Messi, por ejemplo, salió hasta en la sopa…
El problema es que yo sólo soy artista. Ni publicista ni experto en imagen. Para eso hay otra gente.
Quedan apenas unas preguntas.
Las que quieras, no hay problema, ¿pero con comodín o sin comodín? (se sonríe)
Aprovechando su sonrisa le preguntaré si en esas reuniones de las figuras con el Ministerio de Cultura, han faltado toreros de su categoría aunque no estén en activo.
Yo estoy muy contento de que no me hayan llamado. Seguramente porque soy muy vago y muy zángano. Además he estado mucho tiempo involucrado en el tema de la asociación de toreros y sales saturado. Pero repito, el tema es que a mí no me han consultado nada y lo agradezco porque así estoy a mi aire y puedo tener plena dedicación a mi ganadería, que es lo que realmente me gusta.
Me asalta una duda. ¿Si estuviera en activo pertenecería al G-10 o al G-1?
En el G-1 está Castella, ¿verdad?
Sí maestro…
Yo sería el punto G (carcajada). El más excitante de todos y en todos los sentidos…

Cultoro es una web para los aficionados pero sobre todo para jóvenes. ¿Cómo le explicamos a un chaval lo que se pierde si no va a una corrida de toros?
Yo le diría que este espectáculo engancha cuando se proyecta algo bello. Si no pasa nada, a cualquier chaval le va a quedar la incógnita de si es sólo esto o hay algo más. Nunca lo entenderá si no repite. También es cierto que hay otros componentes que pueden atraer a un joven: la sensación de miedo, el riesgo evidente. A mí el toreo me enganchó con diez años. Los toros no me gustaban a pesar de vivir cerca de la plaza. Incluso fui con mi padre en alguna ocasión pero quizá porque por su afición me obligaba no terminé de entrar al trapo. Pero un día decidí ver una corrida y no sé qué ocurrió en mí pero fue algo mágico. Fue apenas un instante. Yo creo que sentí lo que estaba haciendo el torero. Eso me enganchó para toda la vida. Le puede ocurrir a cualquier joven.
Con esta pregunta acabo. Es una curiosidad personal ¿Se ha sentido alguna vez número uno del toreo?
Yo no he sido número uno de nada. Bueno sí. Fui número uno de los toreros bordes (risas). Hombre, ya en serio, entiendo que mi forma de ser puede confundir. Soy agradable y simpático en ocasiones y tengo que reconocer que en otras no tanto. Y aunque soy Tauro debería ser Géminis, como mi hija, ya que cambian de humor constantemente.
Muchas gracias por su atención y le repito lo de los imponderables.
Cuando el maestro abandona en su coche este lugar en medio de una obra que a punto ha estado de echar por tierra esta entrevista, uno tiene la sensación de que quizá se conozca al torero pero no tanto a un buen hombre. Lo dice su mirada clara y su sonrisa extensa.
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Cultoro
11 de Abril, 2011
Maestro, no sé si le pillo en mal momento por aquello de haberse quedado fuera de los carteles de San Isidro…
No voy a engañarte. Siento una profunda decepción porque no se ha hecho justicia conmigo y creo que no merezco la desatención y la falta de respeto con la que me ha tratado la empresa. Y digo la empresa que no Madrid. La afición de las Ventas la he llevado siempre en el corazón y creo que a día de hoy ella aún me respeta. Tengo claro que si no estoy para torear en Madrid será el público quien lo decida, no ésta u otra empresa.
¿Tenía la necesidad de estar este año en San Isidro?
Yo siento Madrid de una manera especial, entre otras cosas porque soy de aquí. Ocurre que uno está preparándose en el campo con toda la ilusión y el esfuerzo del mundo y espera que ese trabajo se vea recompensado en el patio de cuadrillas. Y sin embargo, no me atienden. Esa frustración es muy dolorosa porque tampoco yo he pedido mucho. Quería simplemente torear una corrida con garantías de embestir. Nada más porque tampoco uno está para exigencias. Aunque sé que tengo mi público y seguro que a este público le hubiera gustado verme con toros que permitieran hacer el toreo que llevo dentro.
“Me siento joven, me siento responsable y me siento un torero con una dimensión suficiente para ofrecer tardes llenas de gloria.”
¿Quizá las figuras han querido ocupar espacios que otros años no querían ocupar y eso ha restado posibilidades a su inclusión en los carteles?
Yo no lo veo así. Las figuras, excepto José Tomás y Ponce, somos todos los demás. Ellos dos están por encima. Los demás, en mayor o menor medida, tenemos nuestro cartel. Y ahí entra este planteamiento que he hecho antes. Si el aficionado de Madrid me quiere ver no entiendo porqué no estoy anunciado. Y por otro lado, con todos los respetos para todos, creo que se han anunciado toreros jóvenes en dos tardes que quizá no se hayan ganado.
Cambiemos un poco el tercio. Me interesa mucho ahondar en esa necesidad que aún mantiene usted, a pesar de su edad, por ser torero. ¿idealismo, romanticismo…?
Me siento joven, me siento responsable y me siento un torero con una dimensión suficiente para ofrecer tardes llenas de gloria pero con corridas que embistan, no esas tan difíciles con las que se me anuncia. Por otro lado, yo decidiré cuando me voy de vacaciones. Y por cierto, aún no es mi momento. ¿Sabes por qué? Porque aún tengo gatos en el estómago y la ilusión suficiente para sentirme frustrado por no torear en Madrid. Creo que esto tiene que ver mucho con la juventud.
Después de tantos años como matador de toros y haberlas visto de todos los colores, ¿cual es el consejo que le daría a un joven que empieza?
Sólo le transmitiría ilusión, grandeza, amor por un arte que es único. Que te reconozca alguien por la calle y te cuente cómo toreaste aquella tarde es algo que no tiene precio. Merece la pena aunque sólo sea por eso. La amargura que la descubran ellos.

Y el consejo que le daría a un joven aficionado que está empezando a descubrir el toreo…
Le diría que respete a unos hombres que son únicos. Esta profesión es la más bonita del mundo. Te hace sentirte un ser superior, alguien glorioso y muy especial. No sé qué siente un tío corriendo a 350 kilómetros por hora en una carrera o alguien que ha subido a la luna. Quizá se parezca en algo a esto que trato de explicarte, aunque yo le diría a ese joven que comienza a ver toros que dominar a un animal como el toro bravo, que es una fuerza brutal e imprevisible de la naturaleza, y crear arte con él, tiene un mérito incomparable, inconmensurable.
¿Hasta cuando Frascuelo?
Hasta que yo deje de sentirme torero. Facultades no me faltan, ansío la belleza en la faena enjaretada a un toro y tengo la ilusión de cualquier joven
Usted es feliz con esta lucha. Se le nota en las palabras
Soy profundamente feliz porque soy torero. Me gusta hablar de toros, sentir al aficionado, disfrutar con los ganaderos y vivir un tentadero en el campo… Ahora me haces recordar algo que me pasó hace unos días. Estuve tentando en una finca francesa a la que me habían invitado aficionados y ganaderos que me vieron triunfar hace casi treinta años. En la tienta de una vaca me gané estar en una corrida de toros que se celebrará en Orthez el 24 de julio y con toros de Dolores Aguirre. Tentaron otros cinco toreros. Quizá por esto soy feliz.
“No sé qué siente un tío corriendo a 350 kilómetros por hora pero dominar a un animal como el toro bravo, que es una fuerza brutal e imprevisible de la naturaleza, y crear arte con él, tiene un mérito incomparable, inconmensurable.”
Oiga, hábleme de la muerte y de las cornadas que a veces dan los toros. Y luego si quiere de las cornadas de la vida….
Yo no se si he estado cerca de ese lugar aunque en Bilbao un toro me atravesó un pulmón en el año 1977. Volví con las mismas fuerzas y con la ilusión de crecer. Esa cornada me llenó de gloria. A quien no se sienta torero esto le puede parecer una barbaridad. Las heridas son las del olvido, esas que te desprecian, no te tienen en consideración y te dejan fuera de san Isidro. Esta cornada me ha dolido más.
Pero Madrid da muchos festejos a lo largo del año…
Yo le pediría a la empresa que hiciera un esfuerzo de romanticismo y seriedad. Espero que después de la Feria de San Isidro y de esa nueva que han inventado del aniversario, me atiendan. Quizá a últimos de junio pueda torear en Madrid. Eso sería lo justo y lo que yo le pido a los empresarios del coso.
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Cultoro
07 de Marzo, 2011
¿De dónde le viene la pasión por la fotografía taurina? pues resulta curioso en un fotógrafo noruego…
Los toros llegaron a mí a través de la literatura cuando era adolescente. Un autor noruego llamado Louis Masterson alias “Kjell Hallbing”, escribió tres novelas sobre un joven matador haciendo carrera en el México revolucionario. Este autor sabía mucho sobre toros. Más adelante, Ernest Hemingway se convirtió en uno de mis autores preferidos, y una vez más llegaron a mí relatos sobre la cultura taurina.
Sin haber visto ni una sola corrida, lo llevaba en la sangre. Mi primera corrida de toros fue naturalmente en Pamplona, en 1984. Después hubo un largo paréntesis, pero la pasión siempre estuvo ahí. Ya adulto y con niños, he pasado casi todas las vacaciones en España en ciudades y pueblos con feria. Me considero un auténtico aficionado. Así que mis dos pasiones se combinaron de manera natural: fotografía y toros.
¿Qué sensaciones tiene cuando fotografía a toreros arriesgando sus vidas?
Admiro el valor de los matadores. Es tan fantástico ver al matador en ese estado mental en el que lo da todo, sin tener miedo. Es una de las partes más importantes de la corrida, terriblemente fascinante.
Una de las cosas que me gusta fotografiar, además de los lances y pases, son las diferentes expresiones emocionales del torero. Cuando dominan al toro, cuando no lo hacen y cuando reciben aplausos o silbidos.
¿Cómo es la crítica en su país cuando muestra su trabajo?
La mayoría de las reacciones son negativas, a no ser que las vean aficionados noruegos. En particular las fotos que muestran al toro herido. En mis fotografías a menudo trato de extraer la imagen fuera del contexto de la corrida, porque me gusta enfocarlo así. Esas fotos son más fáciles de exhibir aquí, y son juzgadas desde una perspectiva más fotográfica. Normalmente la gente cree que la foto es la documentación de la crueldad contra los animales, las reacciones son mayoritariamente negativas cuando digo que soy aficionado a los toros.
¿Qué es lo que le gusta fotografiar de los toros?
La expresión completa del animal. Su gracia, trapío y bravura. Intento captarlo todo para conseguir la imagen perfecta de la energía y la agresividad del toro en la arena.
¿Qué opina de los toros?
Me encanta este animal. Me fascinan intensamente. Hace tres años visité la finca de Victorino Martín, en Extremadura, con otros veinte miembros de la Peña Taurina Noruega. Fue algo impresionante. Sentí lo mismo en una tienta en la finca “Buena Madre”, rodeada por los amplios campos de Salamanca con cientos de animales pastando. Tienes una sensación básica de miedo y admiración. Con una mirada del toro comprendes a lo que se enfrenta un torero.
Voy al menos a un sorteo en cada plaza que visito. La faena con un toro bravo también es algo fascinante, cuando sale a la arena, con el deseo de que sea una buena faena con un toro muy bravo y un torero muy valiente.
¿Recuerda la primera foto que hizo en una plaza?
La primera imagen de la que me sentí orgulloso fue probablemente una de Juan Bautista durante una estocada en Las Ventas hace algunos años. La luz creaba una sombra perfecta que duplicaba al toro y al torero en la arena.
Muchas veces sólo consigo una entrada en la zona más alta, desde donde es muy difícil conseguir una buena foto. Las mejores imágenes se toman en novilladas con picadores, en las que es más fácil conseguir un sitio en barrera. Sería fantástico estar cerca de todo lo que sucede en la arena en alguna corrida. Me ha inspirado mucho el libro “un día en Las Ventas” de Juan Pelegrín. Antonio Bascón “Sevi”, es otro fotógrafo taurino que me ha inspirado últimamente.
¿Qué opina de que en Cataluña se prohiban las corridas? Sorprende, porque hay peñas taurinas como la suya (Rayner es secretario de la Peña Taurina Noruega) que apoyan esta tradición tan enraizada en nuestro país…
La información que tengo sobre este asunto la he obtenido del periodista y escritor danés Kasper Kloch, que escribió un buen libro, “ Un viaje por las huellas de la corrida” y de “La Divisa”, la revista del Club Taurino de Londres.
En mi opinión, los nacionalistas catalanes se han convertido en marionetas de los antitaurinos. Sus ganas de rechazar a Madrid han hecho que traicionen su propia cultura. Su doble moral e intenciones quedaron claras cuando protegieron los correbous.
La prohibición es algo puramente político, no tiene nada que ver con las diferencias culturales o la protección de los animales. Es una tragedia para los aficionados de Cataluña, la tauromaquia y el destino de la Monumental de Barcelona.
¿Cómo se imagina el toreo en el futuro?
Mientras las corridas tengan un fuerte apoyo en la gente de España y en otros países taurinos, creo que seguirán existiendo.
El toreo se enfrenta a la amenaza de los antitaurinos, por supuesto, como PACMA y Equanimal. Desde mi punto de vista, el mundo taurino ha comenzado a defenderse, como con las “ 50 razones para defender la corrida de toros ”, de Francis Wolf, y otros textos.
Desde fuera, la impresión es que la campaña de los antitaurinos está consiguiendo la atención y simpatía de los medios de comunicación. Tanto que si no estás metido en el mundillo, puede parecer que la cultura del toro morirá pronto. Los medios no hablan del fanatismo de esas asociaciones.
Por otro lado, los toros son tan populares como siempre, solo un poquito menos ahora por la crisis económica. ¡Viva la tauromaquia!
Agradecimientos a Alberto Mora, por la traducción de esta entrevista de inglés a castellano
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