El Toro Nupcial de Teruel
Todo el mundo ha escuchado hablar alguna vez de la famosa leyenda de los “Amantes de Teruel”, pero puede que sean menos los que realmente la conozcan. Dicen que sucedió en la ciudad en plena Edad Media, en el siglo XIII, cuando un joven caballero de origen humilde, Diego de Marcilla, se enamoró de la bella dama Isabel de Segura.
El padre de la joven se opuso en principio a la relación, pero concedió a Diego un plazo para que hiciera fortuna. De no conseguirla, casaría a su hija con un noble de mayor riqueza.
El enamorado partió a Tierra Santa a luchar contra el infiel y, tras ser apresado y herido, y después de múltiples andanzas, acumuló las riquezas suficientes para pedir la mano de Isabel. A punto de vencer el plazo, regresó a Teruel, pero para entonces su amada acababa de comprometer su matrimonio con el noble señor de Albarracín Rodrigo de Azagra.
Toda la nobleza de Teruel celebró la boda con bailes y banquetes. En la plaza del mercado, los caballeros corrieron un toro tocado con flores en la testuz en honor a los recién casados, representando el rito entonces conocido como el “toro nupcial”. Al caer la noche, Diego rondó la casa de su amada para pedirle un último beso, a lo que Isabel se negó por ser ya una mujer casada. Y ante la negativa, afligido y roto, el caballero murió de amor. El día del entierro, la bella dama se unió a la comitiva fúnebre. Y al llegar junto al cadáver, arrepentida, le dio el beso que en vida le negó, muirendo inmediatamente sobre su amado.
Texto de Maribel Castro
Fotos de Sevi



















