Albert Rivera
Cuando la cultura es agredida a través de la censura y el coarto de la libertad, es casi imprescindible tener que buscar respuestas en la política para encontrar los puntos que aclaren los porqués a dicha situación.
En el caso de Cataluña, Comunidad Autónoma española que ha sido noticia en todo el mundo por prohibir las corridas de toros dentro de su territorio, es necesario entender su situación política para comprender su propia idiosincrasia.
Para ello, hablamos con Albert Rivera, presidente del partido Ciudadanos y defensor de la “No prohibición” en el parlamento catalán junto con el Partido Popular.

Para un ciudadano que vive fuera de Cataluña es difícil de entender como “con la que está cayendo” los políticos catalanes estén más pendientes de temas que se pueden considerar “poco prioritarios” como el tema taurino. ¿Tan bien se vive en Cataluña que no existen mayores problemas para la ciudadanía?
El debate taurino ha supuesto para los políticos gobernantes en Cataluña un “capotazo” que les ha venido muy bien para ocultar casos de corrupción, el fracaso de “El Estatut”, la crisis económica o el paro, y así acabar hablando de toros en esta legislatura y no de esos temas que les dañan.
El presente debate “toros Sí – toros No”, ha dado la vuelta al mundo, y curiosamente más que por tintes taurinos por tintes políticos. ¿Se puede considerar un atentado contra la libertad? ¿Hasta que punto un grupo de individuos puede ejercer su autoridad sobre el resto de la ciudadanía?
Cataluña tiene un trocito menos de libertad porque, en el fondo, esto no deja de formar parte de la libertad individual. Pertenece al ámbito privado de cada uno decidir si quiere ir o no a los toros y también a la libertad de empresa porque también se queda “tocada” al imponerse a una serie de profesionales si pueden o no trabajar.
Todo ello se debe a un debate político. El debate ha sido identitario.
Si el debate suscitado se debía al sufrimiento animal, ¿los “correbous” están en peligro?
El animalismo ha sido el anzuelo. Los “correbous” no están en peligro sino todo lo contrario. Hay una ley prevista por la cual se van a “blindar” y nombrar Fiesta Tradicional y Bien Cultural.
Esto demuestra que todo ha sido una hipocresía. Proteger a los animales dependiendo de si se torean en la plaza o en la calle o si se pone un pasodoble o una sardana es contradictorio.
Cuando uno entra en este debate animalista hay que ser muy coherente y ellos han sido muy cínicos.
A su entender, sabiendo que no es un consumado aficionado, califique de 0 a 10 (según de menos a más importancia) el grado de culpabilidad que han tenido los siguientes grupos en la prohibición de la fiesta en Cataluña:
LA FAMILIA PROPIETARIA DE LA MONUMENTAL Cinco (5)
LOS PROFESIONALES TAURINOS Cinco (5)
LOS GRUPOS NACIONALISTAS Diez(10)
EL PSC Diez (10)
EL PRESIDENTE ZAPATERO Cinco (5)
LOS GRUPOS ANIMALISTAS Cuatro (4)
LOS AFICIONADOS CATALANES Cero (0)
Cataluña ha sido una tierra que ha dado al mundo personajes importantísimos para enriquecer la cultura a escala universal. ¿Usted cree que el camino por donde se hace caminar a Cataluña hará que esto se pierda? ¿Existe un éxodo de la cultura catalana por sentirse encorsetada dentro de su propia casa?
Lo que están haciendo algunos es borrar del mapa literalmente todo aquello que representa a una cultura cosmopolita, abierta o que posea rasgos en común con el resto de España.
El objetivo y la obsesión del nacionalismo es construir un estado con el argumento de que Cataluña es una nación porque tiene una cultura distinta.
Todo lo que se les sale del patrón de identidad hay que expulsarlo. Hablamos de los toros pero también de poder rotular en castellano los letreros de los establecimientos comerciales, de poder mostrar la bandera española, que se pueda ver un partido de fútbol de la selección en la calle…
Ellos crean una realidad, su realidad, pero hay veces que tiene fallos, como cuando ganó España el mundial de fútbol y miles de catalanes salieron a la calle a celebrarlo. ¿Y cómo corrigen esos fallos? prohibiendo.
Por ejemplo, mediante una circular el tripartito prohibió ver la final de ese mundial en los albergues a los chavales. Sin duda tienen tintes autoritarios.
Están expulsando fuera de Cataluña a parte importante de la cultura como el propio Albert Boadella, que se ha marchado por los continuos boicots que estaba padeciendo.
¿Cree que esta prohibición causará problemas de convivencia entre Cataluña y el resto de España? ¿Teme un boicot a todo “lo catalán” en el resto del país?
No me gustaría pensar eso. Si ocurriese, también se estaría boicoteando a los catalanes que trabajamos por defender la libertad.
Tenemos que ser menos cainistas y saber diferenciar el grano de la paja. Hay muchos catalanes que nos sentimos tan españoles o más que el resto y queremos ser una Comunidad Autónoma más de España.
Pienso que los boicots son impropios de un país democrático y que supondría dar más argumentos a los nacionalistas ya que viven de la tensión y de la confrontación, no de la concordia.
Hay que fomentar la convivencia y fomentar los lazos que nos unen y no los que nos separan.























